Empieza las mañanas con las pilas bien cargadas

¿Cuántas veces te has ido al trabajo con nada más en el estómago que el café apurado y el trozo de galleta que se han dejado los niños? Es probable que muchas: todos tenemos prisa, y según los datos de la Encuesta Nacional de Salud de España 2011/2012, del Ministerio de Sanidad y el Instituto Nacional de Estadística (INE), más de un 12% de la población española sale de casa tomando sólo algún líquido (cafés, tés, zumos, batidos, etc.).

Aún más: más del 3% salen de casa sin tomar absolutamente nada.

Tranquilos: no es nada TAN grave. De hecho, según explicaba el pediatra Aaron Carroll (Universidad de Indiana) en 2016, muchas de las investigaciones al respecto están sesgadas, y no está demostrado que no desayunar sea nocivo a largo plazo, ni que genere tendencia a la obesidad en los niños, por ejemplo, que es una de las cosas que más se leen y escuchan.

La relación entre nuestro organismo y el desayuno es complejísima, y está claro que cada persona la vive de una manera diferente. Realmente existen personas que no sienten nada de hambre al levantarse, y no se les abre el apetito hasta media mañana, por lo que con una bebida (o ni eso) “funcionan perfectamente” hasta la hora del almuerzo.

Sin embargo, para la mayoría de la sociedad, el desayuno es más que importante: es vital. Y el problema es que muchos de esa mayoría no desayunan correctamente, y luego pasa lo que pasa: el cuerpo no tiene el combustible necesario ni los nutrientes que pide tu metabolismo, tu cerebro está apagado y más lento, tú estás más irascible, y no es que te sobre la energía precisamente.

Todo lo que necesitas para un desayuno que te ponga en marcha

Algo más de tiempo

Uno de los motivos más habituales para no desayunar, o desayunar mal, es la falta de tiempo. Las mañanas pueden ser muy estresantes, es probable que tú hayas ido a dormir más tarde de la cuenta, y al final creas rutinas en las que vas con el tiempo pegado y el desayuno es, simplemente, una floritura que no te puedes permitir.

O sea que el primer consejo es levantarte 15 o 20 minutos antes. Te sorprenderá ver la de cosas que puedes hacer en ese tiempo, y aún os sorprenderá más a todos disponer de unos buenos minutos para sentaros a la mesa y comer juntos antes de partir, cada uno, a sus rutinas diarias.

Hidratos de carbono y fibra

Los carbohidratos (presentes en el pan, los cereales, las patatas, la pasta, el arroz, etc.) es la materia prima que convertimos en glucosas de las que luego obtendremos energía celular. O sea que es la base energética del desayuno y no puede faltar.

La fibra es otro elemento importante porque no la podemos digerir. Sí, has leído bien, y no, no es un error: lo que la hace importante es precisamente eso, que no la digerimos y pasa por todo nuestro tracto digestivo, facilitando el movimiento intestinal y “engrasando” el metabolismo. Empezar el día estreñido no es el mejor de los comienzos, ¿verdad?

Por eso los cereales son uno de los reyes del desayuno: contienen carbohidratos y fibra y cumplen sus dos funciones. Claro que una tostada con una pieza de fruta también te lo va a aportar. En los buenos desayunos nunca debe haber un alimento en concreto, sino una fuente de nutrientes… y ya cada uno elegirá su fuente preferida, que la comida también es disfrute.

Proteínas y grasas

Tus músculos, y todo tu organismo, va a necesitar proteínas durante el día, así que debes consumir los aminoácidos adecuados para construirlas. Lípidos (o grasas) también necesitarás, pero en mucha menor medida.

Por eso el mejor alimento en esta categoría es la leche, y sus derivados. Además de las proteínas, de la leche conseguimos también una importante cantidad de calcio y de fósforo, así como de vitaminas A, D o B12. El queso, por lo general, proporciona una cantidad algo mayor de grasa, y el yogur aporta también probióticos, o sea, bacterias parecidas o idénticas a las de nuestros intestinos, lo cual no nos afecta si estamos sanos, pero sí puede ayudarnos a recuperarnos si la flora intestinal ha sufrido por cualquier motivo.

Vitaminas y minerales

La fruta es necesaria. No te escaquees. Te va a proporcionar agua, te va a proporcionar azúcares, te va a proporcionar fibra y, sobre todo, te va a proporcionar las vitaminas y minerales que tu organismo necesita durante toda la mañana. Naranjas y mandarinas, melocotones, peras, melón y sandía… en este artículo te explicamos lo que te aportan algunas de las mejores frutas veraniegas, pero intenta variar entre colores: normalmente, la diferencia principal entre frutas rojas, amarillas, verdes o naranjas son los tipos de vitamina que contienen.

Tu Astenolit diario

A veces, los desayunos insuficientes o apresurados sólo echan aún menos leña al fuego, porque ya llevas unos días cansado. Duermes mal, te cuesta mucho arrancar, y tu plenitud se desvanece a media tarde para ya no regresar.

En estos casos, a tu desayuno le falta algo más: un vial o ampolla de Astenolit o Astenolit-dinamic en un vaso de agua, durante doce días. Sus nutrientes, vitaminas y demás ingredientes empezarán a desempeñar sus funciones biológicas en cuanto entren en tu organismo, y en poco tiempo empezarás a notar los efectos.

Será el momento perfecto para introducir en tu rutina ese tiempo extra por la mañana para preparar un buen desayuno que os haga salir de casa, a ti y a toda tu familia, con las pilas bien cargadas.

¡Y a por el día!

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