El buen tiempo y el cansancio, ¿por qué me pasa esto?

Se supone que el verano es alegría, y el buen tiempo, una bendición. Pero, si es así… ¿por qué en cuanto el sol aprieta sentimos más cansancio? ¿A qué se debe esa fatiga que no parece haber forma de vencer?

Veamos con detalle cómo afecta a nuestro organismo la llegada del calor, y cómo gestionar o contrarrestar sus reacciones.

El calor que todo lo dilata

¿Sabes a qué se debe ese “cla-clack cla-clack” que acompaña rítmicamente cada viaje en tren? Lo produce el espacio de separación que se deja siempre entre los tramos de vía férrea, porque cuando llega el calor del verano, todo ese metal se dilatará bajo el sol.

Con tus venas ocurre algo parecido, aunque ellas no se “estiran”, sino que se ensanchan. Esta dilatación facilita la llegada de la sangre a los vasos más superficiales, que se refresca en esta zona (de ahí el enrojecimiento por el calor, que no debe confundirse con una piel enrojecida por la acción solar).

Pero espera, que hay más: tu cuerpo necesita todavía más refrigeración, así que abre los poros y expulsa sudor, que al secarse con el viento sobre nuestra piel la refrescan de forma inmediata.

Estas acciones, tan útiles para nuestro organismo, tienen un coste energético. El corazón bombea más sangre, más rápido, para mantener la tensión en esos vasos dilatados y refrigerarse de forma eficaz, y el metabolismo hace lo propio para estimular la sudoración, y así lo que debía ser un alegre y radiante día, se convierte en otra jornada de agotamiento por el calor.

Agua con Astenolit: tu combinado para este verano

Beber agua fresca (no excesivamente fría) es fundamental en este momento, ya que el sudor te irá deshidratando y hay que reponer. El consejo de “llevar siempre una botellita de agua” nunca debería descartarse por tópico.

A ese agua, sin embargo, vas a tener que “echarle” más cosas aparte de unos hielos, porque no sólo estás perdiendo agua. Te conviene acompañarla de algún snack salado, que reponga esas sales que el sudor extrae de tu cuerpo y deja secar sobre tu piel. La fruta fresca es otro snack altamente recomendable, que nos proporciona agua, vitaminas, minerales, y azúcares para conseguir un puntito extra de energía celular.

Pero sin duda lo mejor que puedes echarle al agua este verano es un Astenolit. Te basta con uno al día durante doce días, con el desayuno es lo mejor: abres el vial o la ampolla y viertes el contenido en un vaso de agua. Y en cuanto te lo bebes, entran en tu organismo nutrientes como el inositol, la L-carnitina, o vitaminas B1, B6 y B12, entre otros, para reponer lo necesario en cada eslabón de tu metabolismo hasta que estés, de nuevo, a tu mejor nivel.

Y ahora ya pueden darte calor, que tienes las armas para combatirlo, ¿verdad?

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