Cosas que puedes hacer en verano para mantener tu vitalidad

Si el verano es alegría, luz, aire libre y vacaciones… ¿por qué a menudo nos sentimos tan cansados con el buen tiempo? Parece un contrasentido, pero lo cierto es que, para muchas personas, la llegada del calor supone un bajón de vitalidad.

Hay explicaciones para esto, de hecho hace poco os contamos los motivos fisiológicos por los que los cambios de tiempo y la llegada del calor pueden agotar nuestra energía, en este artículo:

Hoy, sin embargo, vamos a poner el foco en todo lo que debes hacer para combatir los bajones que nos trae el calor del verano, con 6 puntos clave que debes tener muy en cuenta:

Clave 1: las horas y el ejercicio

Hacer ejercicio cansa, pero revitaliza. Es un cansancio que descansa. La actividad física, además de tonificar la musculatura y revitalizar la circulación, nos provoca la segregación de hormonas relacionadas con la sensación de bienestar y placer. Y por eso realizar una actividad física moderada y regular es una recomendación básica para los que deseen recuperar su estado de forma.

Ahora bien: en verano, esto debe replantearse y adaptarse a las condiciones exteriores. A tener en cuenta:

  • Practica tu deporte favorito en las horas de menor intensidad solar (primera parte de la mañana, última hora de la tarde).
  • Dale más importancia a la hidratación. Sudarás mucho más y tu cuerpo va a necesitar más líquidos que si realizaras exactamente la misma actividad en otra época del año. Olvidarse de la botella de agua o de la bebida isotónica sólo te va a perjudicar.
  • Pásate a los deportes acuáticos. Nadar, jugar a palas o al balón en la orilla, en esa parte en la que sólo te cubre hasta la rodilla. Paddle surf, kite surf o vela. O algo tan simple como coger un patinete y pedalear por la costa pudiendo zambullirte en el mar cuando te apetezca. El agua fría templa tu cuerpo, rebaja tu temperatura, reactiva tu circulación y te permite disfrutar de los beneficios del esfuerzo físico sin los perjuicios del calor abrasador.

Clave 2: la ropa adecuada

Uno de los motivos por los que el calor nos roba tanta vitalidad es por una dilatación de los vasos sanguíneos y una aceleración del ritmo de bombeo. Esto implica mayor gasto energético y menor tensión sanguínea, y de ahí ese cansancio latente que nos acompaña con el calor.

Pero, ¿sabías que la ropa que elijas empeorará o aliviará estas condiciones?

Aparte de la protección para la cabeza, es importante utilizar ropa ligera y, sobre todo, transpirable, para permitir la sudoración que renueva el agua del organismo, elimina toxinas, y refresca la piel al secarse sobre ella. El aire ha de poder atravesar la ropa.

Por otro lado, no es el momento para vestir nada ceñido. Muy especialmente en las piernas, que es donde la circulación es más problemática en verano (de ahí las hinchazones de pies y tobillos por la retención de líquidos, y la recomendación de pasear por la orilla, con el agua fría reactivando el tren inferior). Nada de pantalones estrechos: ropa ligera, aireada, suelta, piratas ligeros y faldas vaporosas… más que “taparnos”, al vestirnos en verano “cubrimos nuestra desnudez”. Pero el cuerpo debe notar esa “desnudez”, ese aire circulando alrededor, para funcionar al 100%.

Clave 3: las comidas de verano

Demasiado calor para comidas pesadas. Y en vacaciones tendemos a ello: estás más tranquilo, todo importa menos, y en fin, esa paella ha de caer.

El problema es que detrás caes tú también.

Digerir supone enviar una buena cantidad de sangre al estómago para que pueda realizar la digestión, de ahí la somnolencia que nos entra tras la comida del mediodía. A más y más pesada la comida, más larga y lenta la digestión, y menos vitalidad para ti. A tener en cuenta:

  • Dale peso al desayuno para ir bien todo el día. No puede faltar una parte de cereal, una parte de fruta, y la dosis adecuada de grasa y proteína mediante lácteos, huevos o incluso algún trocito de bacon o alguna salchicha (no es una receta habitual de “vida sana”, pero estás buscando energía… ¡y si te alojas en hotel te va a ser casi imposible evitarlos en el buffet!).
  • Prepara picoteos adecuados. Llévate tu tupper con frutas del bosque, nueces o pistachos, incluso alguna cosita con chocolate. Son pequeños “chutes” de antioxidantes, vitaminas, ácidos grasos, omega 3 o azúcares que nos proporcionarán un plus adicional cuando el calor va minando la energía.
  • Relaja la comida, aligera la cena. No atiborrarse es la clave. En la comida es importante, porque pasarnos en ella implica pasar más lento y fatigado el resto del día. Pero es que en la cena es imprescindible: dormir puede ser una complicación en verano, y añadirle una digestión pesada sólo lo hará aún más complicado. De ahí te viene un mal descanso, y de ahí… pasarte el día siguiente para el arrastre.
  • Fruta, fruta, fruta. A todas horas. Mañana y noche. Mediodía y tarde. En este artículo sobre las vitaminas de las frutas veraniegas encontrarás todos los motivos que las hacen tan recomendables.

Clave 4: la siesta recetada

La persona que es de siestas, hace siestas todo el año siempre que la situación lo permita.

La persona que no es de siestas… quizá el verano sea el mejor momento para iniciarse.

No necesitas mucho: entre 15 y 20 minutos de “apagón” después de comer tienen un sorprendente efecto revitalizador para lo que queda del día, incluso si al despertar te sientes un poco aturdido y con la cabeza pesada.

Clave 5: el alcohol, el café y la hidratación

En verano necesitas hidratarte, porque pierdes agua constantemente a través del sudor. Incluso cuando no te notas sudando (en el sentido de que no te caen los goterones de las personas más sudorosas), hay agua evaporándose sobre tu piel, y por eso llegas al final del día con la piel pegajosa y la necesidad de una ducha si no te has bañado antes en el mar o en la piscina.

Esta pérdida de agua hay que reponerla para refrigerar e hidratar tu organismo. Así que el agua es tu primer y más fiel aliado para la vitalidad durante el verano. El segundo, las bebidas isotónicas, o algunos zumos frescos que, además de agua, aporten sales, minerales y/o vitaminas. Tu tercer aliado son las “frutas de agua”, como un melocotón o, muy especialmente, melón y sandía. Cada bocado es como un sorbo e hidratan de forma tan deliciosa como eficaz.

Pero igual que tienes aliados, tienes enemigos. El café no es recomendable pasadas ciertas horas. Los más cafeteros quizá no puedan resistirse a un buen café con hielo tras la cena, pero si te dificulta dormir, te estropea el descanso y acaba con tu vitalidad. ¡Pídelo al menos descafeinado!

Pero tu peor enemigo es el alcohol. Nada entra mejor en verano que una cerveza o una clara bien fresquita, pero el alcohol en tu sangre ocupa el espacio del agua sin cumplir con sus funciones, por lo que te deshidrata y es peor para ti. Más alcohol = Más cansancio.

Clave 6: para salvar el verano, Astenolit

Si pese a seguir estos consejos sigues notando un cansancio que te fastidia las vacaciones…

Si notas que lo que hace unos años podías realizar sin demasiado esfuerzo ahora te supone una cuesta arriba…

Si ya incluso pensar en las vacaciones te anticipa el cansancio que vas a sentir…

…entonces tenemos ahí un organismo desequilibrado que va a necesitar ayuda adicional para ponerse a su nivel, y estar preparado para afrontar los rigores del calor veraniego.

Y, ¿quién te ayuda a recuperar tu mejor nivel en tan sólo 12 días? Correcto: Astenolit.

¿A que no era tan complicado recuperar la vitalidad este verano?

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