Cómo climatizar tu dormitorio en verano para un mejor descanso

Lo de dormir en verano es complicado, pero se está poniendo imposible últimamente. Año tras año las temperaturas van subiendo, los ventiladores van que vuelan, los “pingüinos” se agotan en las grandes superficies, y nosotros tenemos que seguir sobreviviendo a estas calurosas noches para poder rendir durante el día.

Y no nos está saliendo demasiado bien, ¿verdad? El arranque matutino cuesta más que de costumbre, el calor de primer ahora te inutiliza hasta la noche, y al volver a la cama, vuelta a empezar. Un mal plan para las vacaciones, pero un plan aún peor para esas últimas semanas de trabajo agonizante justo antes de las vacaciones.

Astenolit, como ya sabes, es una de esas ayudas inestimables cuando nos faltan las fuerzas y no… acabamos… de… llegar… Aunque no tiene el poder de refrigerar. Así que vamos a tener que encontrar otro modo de refrescarnos para dormir.

¡Aquí tienes algunos consejos que esperamos te ayuden!

Luchando contra el calor

El ambiente ideal para relajarnos y caer en los brazos de Morfeo está entre los 18ºC y los 22ºC. De los 26ºC hacia arriba, el cerebro encuentra dificultades para relajarse y descansar, y las fases del sueño se alteran. El resultado es un sueño más ligero, menos reparador, y que habrá costado mucho más conciliar.

Es tan sencillo como eso: si hace demasiado calor, dormimos peor. Por tanto, ideas a tener en cuenta para dormir mejor en verano:

  • Mantén el dormitorio tan aislado del calor como puedas (si es una estancia en la que no entras demasiado durante el día, todo cerrado y persianas bajadas es el mejor aislante) para que llegue fresco a la noche.
  • Ventila la habitación con el aire fresco de la noche antes de acostarte, y si se tercia, duerme con la ventana abierta para que la brisa vaya refrescando durante la noche.
  • Una ducha tibia antes de acostarte es la mejor forma de entrar en la cama en verano, antes de dormir.
  • Si usas ventilador, que el aire no te toque directamente, o no todo el rato. El aire directo sobre la piel hace que el músculo se tense involuntariamente, por lo que tu sueño no sería tan reparador.
  • Si sólo dispones de ventilador, llena un cuenco o una olla grande con cubitos de hielo y déjalo justo delante. No es como un aire acondicionado, pero el aire frío que aporte siempre será bienvenido. 
  • El algodón es el material ideal para las sábanas, al ser liviano y transpirable.
  • Si puedes dormir de lado, mucho mejor que boca arriba o boca abajo: es cuando menos piel tienes tocando a las sábanas, y más espalda dejas descubierta al fresco de la noche.
  • Si usas aire acondicionado, mira que no te caiga justo encima, o al menos no durante demasiado tiempo. No bajes más allá de 22 grados, y recuerda que reseca el ambiente, por lo que el descanso que ganes por fresco puedes perderlo por garganta seca.

Y un último consejo, que no tiene que ver con frescura y calor, sino con el sentido común: si estás de vacaciones y disfrutando de tus siestas… quizá debas acortarlas un poco. Por muy fresco que esté el dormitorio, si tu cerebro también lo está porque hace cuatro horas durmió dos, pues va a costar coger el sueño de nuevo.

¡Que nada te impida descansar de verdad este verano!

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