Síntomas de estrés y fatiga? ¿Cómo combatirlo?

Muy a menudo el estrés y la fatiga son síntomas claros en nuestro día a día. El ritmo diario es frenético y estresante, es por eso que aparecen estos signos tales como el agotamiento y la fatiga, que hace más cuesta arriba superar el día a día. Queremos darte unos consejos para intentar hacer más llevadera tu rutina diaria.

Consejo 1: Encuentra tiempo para ti

No tener tiempo para uno mismo, no es bueno. Organizarte para poder destinar un rato cada día a algo que te guste, que te motive y que te haga desconectar. La rutina nos envuelve en unos hábitos de los que nos cuesta salir, es importante poder encontrar tu vía de escape.

Con la mente más fresca y desconectada es más fácil volver a por todo. Desconectar para volver a conectar.

Consejo 2: Hacer ejercicio para calmar el estrés diario

¿Sabías que la práctica de ejercicio es una de las mejores formas de relajarse?
Al generar endorfinas, nos ayuda a calmarnos. Además, potencia nuestro sistema inmunitario y eleva nuestra temperatura corporal. No dejes de cuidarte, es importante para estar relajado y despejado y así para poder afrontar los retos diarios.

Consejo 3: Alimentos que ayudan a calmar la ansiedad.Síntomas de estrés y fatiga? ¿Cómo combatirlo?

Tu alimentación, para que sea equilibrada de en minerales, vitaminas y proteínas, además de lípidos e hidratos.

Ya hemos hablado varias veces de los frutos secos, de la gran cantidad de beneficios que nos aportan. Almendras, anacardos, pistachos… Todas estas semillas contienen grasas buenas y saludables, como las monoinsaturadas y las poliinsaturadas. Tienen nutrientes, como vitaminas, minerales y omega 3 que calman la sensación de ansiedad.

Consejo 4: Toma Astenolit durante 12 días

¿Qué tal si alguien te echa una mano con aquellos nutrientes que tu cuerpo más está necesitando necesita? Astenolit es un complemento alimenticio que gracias a las vitaminas del grupo B que contiene (B6 y B12), minerales (elementos químicos esenciales para la vida), Carnitina, Glutamina y ácido aspártico, que contribuyen al mejor funcionamiento de nuestro organismo aportando una gran resistencia a la fatiga.
Astenolit es un tratamiento para superar la fatiga y el estrés de en tan sólo 12 días.

Síntomas de estrés y fatiga? ¿Cómo combatirlo?

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Del 1 al 10, ¿cuánto estrés sientes planificando un viaje?

El verano es la época para viajar más adecuada para la mayoría de personas. No por el clima, ya que el calor es excesivo (a menos que tu viaje sea de playa), sino básicamente porque es cuando todos hacemos vacaciones.

Pero eso es justo lo que puede estropearlas: la masificación y los problemas derivados de ella.

Claro que la forma de tomárselo depende mucho de cómo estamos anímica y físicamente. O sea que vamos a hacer un pequeño test. Del 1 al 10… ¿cuánto estrés sientes planificando un viaje?

Estrés INSUFICIENTE (el mejor suspenso de tu vida)

1 → ¡¿Estrés?! ¡¡¡Si nos vamos de vacaciones!!!

2 → Los billetes quizá sean un poco caros, pero pese a las dificultades he logrado ahorrar unos meses.

3 → Qué lástima no poder viajar en mayo u octubre, ¿verdad? Habría menos gente, pero en fin…

4 → ¡Qué bien lo vamos a pasar! Aunque me han quedado algunos flecos de trabajo pendiente y es posible que tenga que responder algún mail, además de lo que se amontonará cuando vuelva… ¡pero eso es problema para más adelante, ahora a disfrutar!

RECOMENDACIONES: El sujeto puede irse tranquilamente de vacaciones y disfrutarlas tanto como lo sea posible. No son necesarios consejos ni refuerzos previos.

Estrés SUFICIENTE

5 → Me voy la semana que viene y todavía no he acabado el trabajo pendiente, o sea, bronca posible, y trabajo acumulado cuando vuelva seguro. Y mi pareja, que si no me estoy mirando la guía.

6 → ¿A quién le dejamos el perro? ¿Y si a la abuela le pasa algo con el calorazo, y nos pilla fuera? Imagina que estoy ahí en la playa, y me llaman… no sé…

RECOMENDACIONES: El sujeto está sometido a un estrés laboral y personal relevante que podría estropearle las vacaciones, y debería abordarse de forma sistemática recurriendo a ayudas como la meditación, o siguiendo los tres pasos contra el estrés aquí indicados.

Estrés NOTABLE

7 → Solo de pensar en las horas de coche/avión/barco se me ponen los pelos de punta. ¡Con lo que me mareo! Y además pendiente del móvil todo el rato, porque estoy a la espera de respuesta de un cliente que…

8 → Con lo cansado/a que estoy, la verdad, ni ganas tengo de irme de viaje. Los billetes, los papeles, las tarjetas sanitarias de los niños, las llaves a mi madre para que nos riegue las plantas y le ponga la comida al gato…

RECOMENDACIONES: El sujeto se ve sobrepasado por un nivel elevado de estrés y cansancio, tendrá muchas dificultades para desconectar de su rutina y disfrutar del viaje. Para evitar ser una mala compañía, se recomienda que el sujeto siga las indicaciones del punto anterior, y que además recurra a la ayuda del inositol (para mejorar el estado de ánimo) y de la L-carnitina (para combatir el cansancio). Un poco de zinc tampoco le vendrán mal al equilibrio mental y emocional.

Estrés SOBRESALIENTE

9 → Odio las aglomeraciones, odio hacer colas, odio encerrarme durante horas en un vehículo, los niños me ponen nervioso/a, el hotel que quería ya estaba lleno y el que tenemos no está tan bien situado, el viaje sale carísimo y en septiembre no tendremos para los libros de texto, tendré que estar pendiente del correo, y a la vuelta tendré 286 nuevos mails por responder. Y además solo me apetece tumbarme y dormir. O sea que sí, me hacen muchísima ilusión estos días en la costa.

10 → Por favor, ¿no podría darme las llaves de la empresa y ya me quedo trabajando todo el agosto aquí solo y en paz?

RECOMENDACIONES: El sujeto se ha visto desbordado por niveles elevadísimos de estrés, sumado a un episodio de desmotivación severa y a la fatiga que todo ello conlleva. Será materialmente imposible disfrutar de las vacaciones a menos que, antes del viaje, se combine una toma diaria de Astenolit-dinamic durante 12 días, con un diálogo sincero y productivo con su pareja/familia sobre lo que le ocurre.

A fin de cuentas, no viajamos solos, y lo que nos pasa individualmente siempre afecta a los demás.

¡Hagamos todo lo posible por disfrutar de los viajes vacacionales con las personas que más queremos!

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Cómo planificar las excursiones veraniegas

¡Excursiones de verano! Tan divertidas, tan llenas de momentos inolvidables con tus amigos, tus hijos, tus nietos.

Tan agotadoras.

Van pasando las décadas y los excesos se perdonan cada vez menos, y no quieres acabar agotado/a o tener un sobresalto en las excursiones de este verano, ¿verdad? Pues entonces sigue leyendo, y toma nota de los siguientes aspectos esenciales a planificar antes de esas agotadoras salidas veraniegas.

Antes de salir

Un futbolista profesional tiene que descansar y calentar antes de jugar un partido. Nosotros no vamos a llegar a esos extremos, pero está bien tomar algunas precauciones previas.

El descanso el día anterior es muy conveniente, sobre todo porque a partir de la mediana edad los tiempos de recuperación se alargan, y si hacemos excursiones exigentes a medio gas, a medio camino estarás ya con la reserva.

Otra previsión importante es el calzado y la vestimenta. Respecto al primero, no hay secreto: el más cómodo que tengas, adecuado para el terreno que recorreréis. En cuanto a la ropa, asegúrate de que sea transpirable y holgada. Evita a toda costa prendas ceñidas que dificulten los movimientos o la sudoración. Y, por supuesto, incluye una gorra o protección para la cabeza.

Un último aspecto importantes antes de salir: desayuna bien. Y bien significa un desayuno nutritivo y completo, pero sin atiborrarse. Cereales o pan, algo de embutido o queso, lácteo y fruta te proporcionarán una primera y poderosa dosis de carbohidratos y grasas para quemar, aminoácidos para crear tus proteínas, y vitaminas y minerales para mantenerte en marcha.

El exceso desviará la sangre a donde no debe para acometer una digestión más lenta y pesada, y eso no te conviene antes de ponerte a andar.

Material para el camino

¡Ya hemos salido! Ante vosotros se abre el camino, y en tu mochila… ¿llevas todo lo que necesitas? Comprobemos la lista:

  • Protección solar (no queremos quemaduras).
  • Anti-picaduras, y en general un poquito de botiquín si nadie más lo lleva.
  • Agua suficiente para la jornada.
  • Fruta fresca y frutos secos, para conseguir un plus de energía, y vitaminas, minerales y otros micronutrientes de digestión rápida.
  • Y además…

Lo más importante: las ganas

A veces ocurre que la sola idea de salir a hacer excursiones ya te agota. Llevas días arrastrando cansancio, seguramente por el calor, y lo que menos te apetece es pasarte varias horas caminando bajo el sol. ¡Pero hay que aprovechar cada ocasión! Los momentos felices con nuestros seres queridos, si lo piensas, son demasiado escasos a lo largo del año, estamos todos demasiado ocupados estudiando, cuidando, trabajando. ¡No puedes permitir que la desmotivación que conlleva la fatiga te robe uno de esos momentos!

Por suerte estos casos tienen una solución a mano, ya la conoces: se llama Astenolit, y contiene los ingredientes ideales para llevarte de nuevo arriba, a tu normalidad física y anímica. Empieza a tomarlo tan pronto como sepas de la excursión, y para cuando llegue seguro que has recuperado la forma, ¡y las ganas de disfrutar!

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Cosas que puedes hacer en verano para mantener tu vitalidad

Si el verano es alegría, luz, aire libre y vacaciones… ¿por qué a menudo nos sentimos tan cansados con el buen tiempo? Parece un contrasentido, pero lo cierto es que, para muchas personas, la llegada del calor supone un bajón de vitalidad.

Hay explicaciones para esto, de hecho hace poco os contamos los motivos fisiológicos por los que los cambios de tiempo y la llegada del calor pueden agotar nuestra energía, en este artículo:

Hoy, sin embargo, vamos a poner el foco en todo lo que debes hacer para combatir los bajones que nos trae el calor del verano, con 6 puntos clave que debes tener muy en cuenta:

Clave 1: las horas y el ejercicio

Hacer ejercicio cansa, pero revitaliza. Es un cansancio que descansa. La actividad física, además de tonificar la musculatura y revitalizar la circulación, nos provoca la segregación de hormonas relacionadas con la sensación de bienestar y placer. Y por eso realizar una actividad física moderada y regular es una recomendación básica para los que deseen recuperar su estado de forma.

Ahora bien: en verano, esto debe replantearse y adaptarse a las condiciones exteriores. A tener en cuenta:

  • Practica tu deporte favorito en las horas de menor intensidad solar (primera parte de la mañana, última hora de la tarde).
  • Dale más importancia a la hidratación. Sudarás mucho más y tu cuerpo va a necesitar más líquidos que si realizaras exactamente la misma actividad en otra época del año. Olvidarse de la botella de agua o de la bebida isotónica sólo te va a perjudicar.
  • Pásate a los deportes acuáticos. Nadar, jugar a palas o al balón en la orilla, en esa parte en la que sólo te cubre hasta la rodilla. Paddle surf, kite surf o vela. O algo tan simple como coger un patinete y pedalear por la costa pudiendo zambullirte en el mar cuando te apetezca. El agua fría templa tu cuerpo, rebaja tu temperatura, reactiva tu circulación y te permite disfrutar de los beneficios del esfuerzo físico sin los perjuicios del calor abrasador.

Clave 2: la ropa adecuada

Uno de los motivos por los que el calor nos roba tanta vitalidad es por una dilatación de los vasos sanguíneos y una aceleración del ritmo de bombeo. Esto implica mayor gasto energético y menor tensión sanguínea, y de ahí ese cansancio latente que nos acompaña con el calor.

Pero, ¿sabías que la ropa que elijas empeorará o aliviará estas condiciones?

Aparte de la protección para la cabeza, es importante utilizar ropa ligera y, sobre todo, transpirable, para permitir la sudoración que renueva el agua del organismo, elimina toxinas, y refresca la piel al secarse sobre ella. El aire ha de poder atravesar la ropa.

Por otro lado, no es el momento para vestir nada ceñido. Muy especialmente en las piernas, que es donde la circulación es más problemática en verano (de ahí las hinchazones de pies y tobillos por la retención de líquidos, y la recomendación de pasear por la orilla, con el agua fría reactivando el tren inferior). Nada de pantalones estrechos: ropa ligera, aireada, suelta, piratas ligeros y faldas vaporosas… más que “taparnos”, al vestirnos en verano “cubrimos nuestra desnudez”. Pero el cuerpo debe notar esa “desnudez”, ese aire circulando alrededor, para funcionar al 100%.

Clave 3: las comidas de verano

Demasiado calor para comidas pesadas. Y en vacaciones tendemos a ello: estás más tranquilo, todo importa menos, y en fin, esa paella ha de caer.

El problema es que detrás caes tú también.

Digerir supone enviar una buena cantidad de sangre al estómago para que pueda realizar la digestión, de ahí la somnolencia que nos entra tras la comida del mediodía. A más y más pesada la comida, más larga y lenta la digestión, y menos vitalidad para ti. A tener en cuenta:

  • Dale peso al desayuno para ir bien todo el día. No puede faltar una parte de cereal, una parte de fruta, y la dosis adecuada de grasa y proteína mediante lácteos, huevos o incluso algún trocito de bacon o alguna salchicha (no es una receta habitual de “vida sana”, pero estás buscando energía… ¡y si te alojas en hotel te va a ser casi imposible evitarlos en el buffet!).
  • Prepara picoteos adecuados. Llévate tu tupper con frutas del bosque, nueces o pistachos, incluso alguna cosita con chocolate. Son pequeños “chutes” de antioxidantes, vitaminas, ácidos grasos, omega 3 o azúcares que nos proporcionarán un plus adicional cuando el calor va minando la energía.
  • Relaja la comida, aligera la cena. No atiborrarse es la clave. En la comida es importante, porque pasarnos en ella implica pasar más lento y fatigado el resto del día. Pero es que en la cena es imprescindible: dormir puede ser una complicación en verano, y añadirle una digestión pesada sólo lo hará aún más complicado. De ahí te viene un mal descanso, y de ahí… pasarte el día siguiente para el arrastre.
  • Fruta, fruta, fruta. A todas horas. Mañana y noche. Mediodía y tarde. En este artículo sobre las vitaminas de las frutas veraniegas encontrarás todos los motivos que las hacen tan recomendables.

Clave 4: la siesta recetada

La persona que es de siestas, hace siestas todo el año siempre que la situación lo permita.

La persona que no es de siestas… quizá el verano sea el mejor momento para iniciarse.

No necesitas mucho: entre 15 y 20 minutos de “apagón” después de comer tienen un sorprendente efecto revitalizador para lo que queda del día, incluso si al despertar te sientes un poco aturdido y con la cabeza pesada.

Clave 5: el alcohol, el café y la hidratación

En verano necesitas hidratarte, porque pierdes agua constantemente a través del sudor. Incluso cuando no te notas sudando (en el sentido de que no te caen los goterones de las personas más sudorosas), hay agua evaporándose sobre tu piel, y por eso llegas al final del día con la piel pegajosa y la necesidad de una ducha si no te has bañado antes en el mar o en la piscina.

Esta pérdida de agua hay que reponerla para refrigerar e hidratar tu organismo. Así que el agua es tu primer y más fiel aliado para la vitalidad durante el verano. El segundo, las bebidas isotónicas, o algunos zumos frescos que, además de agua, aporten sales, minerales y/o vitaminas. Tu tercer aliado son las “frutas de agua”, como un melocotón o, muy especialmente, melón y sandía. Cada bocado es como un sorbo e hidratan de forma tan deliciosa como eficaz.

Pero igual que tienes aliados, tienes enemigos. El café no es recomendable pasadas ciertas horas. Los más cafeteros quizá no puedan resistirse a un buen café con hielo tras la cena, pero si te dificulta dormir, te estropea el descanso y acaba con tu vitalidad. ¡Pídelo al menos descafeinado!

Pero tu peor enemigo es el alcohol. Nada entra mejor en verano que una cerveza o una clara bien fresquita, pero el alcohol en tu sangre ocupa el espacio del agua sin cumplir con sus funciones, por lo que te deshidrata y es peor para ti. Más alcohol = Más cansancio.

Clave 6: para salvar el verano, Astenolit

Si pese a seguir estos consejos sigues notando un cansancio que te fastidia las vacaciones…

Si notas que lo que hace unos años podías realizar sin demasiado esfuerzo ahora te supone una cuesta arriba…

Si ya incluso pensar en las vacaciones te anticipa el cansancio que vas a sentir…

…entonces tenemos ahí un organismo desequilibrado que va a necesitar ayuda adicional para ponerse a su nivel, y estar preparado para afrontar los rigores del calor veraniego.

Y, ¿quién te ayuda a recuperar tu mejor nivel en tan sólo 12 días? Correcto: Astenolit.

¿A que no era tan complicado recuperar la vitalidad este verano?

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Las frutas más veraniegas y sus vitaminas

El cansancio, la fatiga duradera, incluso el estrés o la desmotivación, tienen siempre un componente fisiológico además de sus otras causas: tu cuerpo no tiene todos los nutrientes que necesita.

El déficit de vitaminas es uno de los problemas habituales en un amplísimo sector de la población que no sigue una dieta equilibrada, y en el que lo vegetal queda reducido a su mínima expresión. Un problema, siendo las verduras y las frutas las que más minerales y vitaminas nos aportan.

¿Qué tal si revertimos la situación ahora que llega el verano y, con él, deliciosas y frescas frutas de temporada?

Éstas son las frutas veraniegas que más vitaminas van a aportar a nuestro organismo.

Las cerezas

Estos “caramelitos” naturales son auténticas bombas de vitalidad. Contienen diversos nutrientes esenciales, minerales como hierro, calcio, potasio o magnesio, y es una riquísima fuente de vitaminas A, B, C, E y K.

Y, ¿quién puede resistirse a cerrar una comida de verano con un buen cuenco de cerezas lavadas y fresquitas?

La sandía

No hay fruta que refresque más en verano. Para desayunar, de postre, a media tarde, tras la cena… su altísimo contenido en agua nos hidrata con dulzura, y además entre sus rojeces esconde vitaminas A, C, y B1, B2, B3, B5 y B6.

El melón

El hermano blanco de la roja sandía es su compañera ideal en platos de fruta para el verano. Azúcares y agua para deleitar a niños y mayores, con un alto contenido en potasio y también en fósforo, vitaminas C, E y K, así como de vitaminas B1, B2, B3, B5 y B6.

El melocotón

Otra maravillosa fruta para el verano, tanto si es de las variedades más carnosas, como si es de las que cada bocado es casi como beberse el mejor zumo del mundo.

Tu organismo también disfruta del melocotón, o más bien de sus nutrientes: azúcares, fibra, minerales como potasio, fósforo, calcio o magnesio, y otra gran colección de vitaminas: A, B1, B2, B3, B6, C, E y K.

La piña

Aunque se coman todo el año, la piña es una fruta ideal para el verano por su dulzura, su jugo fresco, y todos los nutrientes que nos aporta para la temporada: potasio, manganeso, hierro, fósforo, incluso zinc. Por no mencionar un importante aporte de vitamina C, así como de vitaminas B1, B2, B3, B5, B6 y B9.

Están son las “Cinco Grandes”, las que reinan en las mesas en verano y que más pueden hacer por tu salud. Pero te vamos a contar otro secreto: cualquier fruta que pase por tu mesa este verano es buena para ti. Nectarinas, albaricoques, granadas, papayas, peras de verano… la norma es fácil: si tiene colores brillantes, tiene vitaminas.

¡No las dejes escapar!

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¡A la piscina en familia!

Sabemos que las vacaciones de verano, pese a las apariencias, pueden ser incluso más estresantes que la vida rutinaria. Ya lo vimos con detalle en este artículo, así que hoy nos vamos a centrar en un recurso fabuloso y muy concreto, al alcance de todos los bolsillos y asequible en la práctica totalidad de pueblos y ciudades del país: ir a la piscina en familia.

¿Suena absurdo? No lo es en absoluto. Sigue leyendo y verás por qué.

Beneficios de ir a la piscina en familia

Beneficio 1: calma a las fieras

Un niño aburrido en verano puede ser muy tranquilo… o realmente enervante. Si son más de uno habrá pelea seguro, antes o después. Es necesario calmar a las fieras y, ¿qué mejor para calmarlas que cansarlas con un día de piscina?

Jugar en el agua es agotador, y ellos no paran: nadan, salta, bucean, y cuando por fin llegáis a casa, están listos para plantarse en el sofá a ver una película con toda la tranquilidad del mundo.

Solo por eso, ir a la piscina en familia ya es un buen recurso contra el estrés, como cualquier padre/madre puede constatar. Pero es que también tiene beneficios sobre nosotros, los adultos.

Beneficio 2: calma a los domadores

Decíamos que jugar en el agua es agotador, y esa es otra cosa que cualquier progenitor puede constatar, porque después de un rato nos cuesta seguir el ritmo a los niños. Y ese ejercicio que hacemos, esa forma de cansarnos, jugando o nadando, es fantástica para nuestro organismo.

El cerebro empieza a segregar endorfinas que refuerzan las sensaciones de placer y bienestar, y sumado al agradable cansancio físico, nos sentimos más relajados, menos estresados y más vitales.

Beneficio 3: si haces rutina, haces salud

¿Por qué quedarse en lo puntual y extraordinario? Si tienes posibilidad y todos lo pasáis bien, podéis hacer de los días de piscina una fantástica rutina veraniega, de la que tu organismo se beneficiará por el ejercicio regular, y el resto de beneficios explicados antes… o justo ahora.

Beneficio 4: produces vitamina D

Si vas a la piscina, vas a estar en bañador/bikini, por lo que vas a exponer mucha piel al sol. Y eso, con las adecuadas precauciones, es una excelente noticia, porque vas a producir mucha vitamina D. Que, como vimos en este artículo, es esencial para el sistema nervioso, el inmunitario, la construcción y mantenimiento de nuestro esqueleto, y también la función cardiovascular.

En conjunto, mayor bienestar para ti, y un organismo más fuerte y preparado para lidiar con los asuntos que te perturban durante las vacaciones.

Beneficio 5: te diviertes

Para incitarte a ir a la piscina tampoco hace falta bajar al nivel molecular: a simple vista sabes que te vas a divertir. Tumbarse al sol, o a leer a la sombra, a jugar al UNO con los peques, a hacer batallas de torres humanas en el agua, o lanzar los aros más lejos para que buceen hasta el agotamiento… te lo vas a pasar bien. Y, ¿acaso existe mejor remedio contra el estrés, la apatía o la fatiga que una jornada de pasarlo realmente bien?

¿Cómo? ¿Que ya vais a la piscina y tu estado anímico o físico es el mismo? Entonces vas a tener que llevarte a la piscina un vial de Astenolit-dinamic durante unos doce días. Como verás aquí, puede convertirse en tu mejor aliado no solo para disfrutar de la piscina, sino del verano entero.

¡Que lo paséis bien!

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Los must que no pueden faltar en tu maleta cuando vayas de viaje

¡Ya está todo planificado! El destino, el alojamiento, los días, las excursiones, visitas y actividades que haréis… ahora solo falta esperar al día del viaje. Aunque antes tendrás que hacer las maletas, y para eso lo mejor es hacerse una checklist como ésta:

9 categorías indispensables en tu maleta

1. Documentación

Todos los papeles en regla y preparados antes de salir, por favor. Es demasiado habitual llegar al aeropuerto, o a destino, y darse cuenta de que uno se ha dejado en casa la reserva, la indicación o el documento X que era indispensable.

Llevar una copia en papel y otra digital de todas las reservas realizadas es un seguro contra los disgustos imprevistos.

Y, por supuesto, si viajas al extranjero, asegúrate de las “condiciones documentales” de entrada en el país. ¡Nunca des nada por hecho!

2. Previsión climática

El objetivo al hacer una maleta de viaje es aprovechar el espacio de la forma más eficaz posible, y eso implica no pasarse con las prendas que te llevas. Para la ropa interior, fácilmente lavable a mano, basta con un repuesto adicional o dos sobre el recambio diario, por si ocurre algún accidente.

Para el resto de la ropa hay que considerar dos factores: la combinación de las piezas (a mayor combinación, menor cantidad de piezas de ropa) y la previsión climática. No des nada por sentado sea la estación que sea, y asegúrate de las temperaturas que puedes esperar.

Y, a menos que vayas a un destino en el que la lluvia sea algo realmente extraordinario, un paraguas plegable o chubasquero bien enrollado tampoco deberían faltar. Que luego pasa ese nubarrón imprevisto y te fastidia la tarde.

3. El calzado adecuado

Hacer playa no es lo mismo que hacer asfalto o que hacer montaña. Recuerda meter en tu maleta el calzado adecuado para cada caso, y en especial calzado cómodo y ya usado para las grandes caminatas.

Estrenar calzado en tu viaje suele traducirse en ampollas.

4. Neceser completo

Otro de los olvidos habituales durante el viaje: uy, me dejé la maquinilla de afeitar/el peine/el cepillo/las compresas/etc.

Vale la pena hacer una revisión completa de neceser, incluyendo botecitos de champú y jabón de viaje (suele haber en todas partes, pero cuesta poco prevenir), higiene dental, y todos los artículos específicos de higiene masculina o femenina que toque llevar.

Altamente recomendable hacer una revisión por pares, como en los artículos científicos: responsabilizarse cada uno de sus artículos de higiene, y de todo lo que se lleva en general, evita incómodas discusiones durante el viaje si algo se ha pasado por alto.

5. Botiquín

No necesitas instrumental quirúrgico, simplemente los básicos para afrontar cualquier eventualidad:

  • Tus analgésicos habituales, para golpes, dolores de cabeza, etc.
  • Tiritas para cortes o ampollas.
  • Gasas o crema para quemaduras (siempre imprevistas).

Y por supuesto, la tarjeta sanitaria o seguro médico pertinente para no verte en un apuro si ocurriera cualquier accidente durante el viaje.

6. Equipo y cargadores

No necesitas llevarte todos los gadgets de casa: para mirar series en la tablet no necesitas salir de viaje (ni exponerte a perderlos). Pero como mínimo todo el mundo se lleva su teléfono, y los dispositivos forman parte de nuestra vida, así que asegúrate de cuáles quieres llevarte… ¡y sobre todo de llevarte sus cargadores!

También deberías comprobar qué tipo de enchufes hay en el lugar de destino y adquirir los adaptadores que fueran necesarios.

7. Bolsas vacías

Ocupan poquísimo en la ida, y te pueden arreglar mucho la vuelta. Para ropa sucia o mojada, para algún detalle que no quieres llevar suelto, para algo roto que no puedes o quieres tirar… un par o tres de bolsitas nunca deberían faltar.

8. Vitalidad de bolsillo

Si vas en avión no podrás llevarte de casa casi nada para comer o beber en la bolsa de mano, por los controles de los aeropuertos, pero sí podrás meter algo en tu maleta. Una barrita energética, unas chocolatinas, galletas… cualquier tentempié que pueda salvarte en esperas imprevistas, o en momentos de hambre sin comercios cerca.

Y si encaras el viaje cansado o estresado y temes no disfrutarlo, tampoco pueden faltar en tu maleta unos viales o ampollas de Astenolit-dinamic. Los efectos de sus ingredientes se notan en apenas doce días, así que es conveniente empezar a tomarlo una semana antes del viaje, y llevarte solo los viales justos para la toma diaria que te ayudará a recuperar tu mejor forma física y mental para disfrutar el viaje.

Y ya está: maleta lista. ¡Pasadlo genial en vuestro destino!

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Aumenta tus niveles de vitamina D con el sol

Las vitaminas son algunos de los ladrillos sin los cuales la casa de nuestro cuerpo no podría sostenerse. Las necesitamos para vivir y estar saludables, así que o las sintetizamos en nuestro interior, o las obtenemos del entorno, normalmente a partir de la comida. Pero la vitamina D es una vitamina muy especial.

Existen tres formas de conseguir vitamina D: mediante la dieta, con suplementos, o gracias al sol. Ahora que el buen tiempo se abre camino y el astro rey nos baña cada día con más horas de luz, es el momento de explorar esa maravillosa y beneficiosa colaboración entre una bola de gas luminosa y un organismo que se ha desarrollado bajo su radiación.

Así es cómo la luz solar directa nos ayuda a sintetizar vitamina D:

Vitamina D: una historia de sol y huesos

En el océano Atlántico flota un organismo prácticamente inalterado desde hace más de 750 millones de años. Es una especie de fitoplancton llamada Emiliani huxleii, que tiene una asombrosa capacidad: sintetiza vitamina D cuando se expone a la luz solar.

Nosotros los humanos, desarrollados muchos millones de años después, también la tenemos. No vale la luz filtrada, ni la que entra por la ventana; debe ser luz directa, al aire libre, bañando la piel desnuda. Cuando se dan estas condiciones nos comportamos como el fitoplancton: una de las sustancias que tenemos en nuestra dermis (el 7-dehidrocolesterol) absorbe los fotones de luz ultravioleta y empieza a romperse y a cambiar, transformándose poco a poco en vitamina D3 mientras viaja de la piel a la sangre y de la sangre al hígado.

A partir de aquí, la vitamina empieza a distribuirse por el organismo para desempeñar diversas funciones. Por ejemplo:

  • El sistema nervioso la utiliza para enviar mensajes entre el cerebro y el resto del organismo.
  • El sistema inmunitario la utiliza para crear macrófagos, un tipo de leucocito que devora bacterias y células deterioradas.

Pero la más relevante de las funciones de la vitamina D es la de ayudar a absorber el calcio en el intestino, y de integrarlo luego en los huesos para fortalecerlos y mineralizarlos.

Hasta tal punto es necesaria la vitamina D para el esqueleto, que su carencia implica huesos débiles y curvados de forma irreversible: el temido raquitismo de los niños en crecimiento, llamado osteomalacia en los adultos.

De algún modo, podemos decir que nuestro esqueleto lo construye el sol.

Así que ahora que se acerca el verano, es hora de ponernos a producir vitamina D.

Aprovechar el verano para reponer nuestra vitamina D

Pese a que el sol está disponible para todos, se estima que entorno a la mitad de la población está en riesgo de padecer déficit de vitamina D. Uno de los motivos es que la cantidad de vitamina D que sintetizamos en la piel depende de la extensión de la piel que se ve irradiada por el sol.

Vivir vestidos, por tanto, supone un problema.

La llegada del verano, por otro lado, supone una solución.

Por supuesto, exponerse al sol requiere de ciertas precauciones. Utilizando protectores solares bloqueamos o debilitamos los rayos UV, y por tanto bloqueamos o debilitamos la síntesis de vitamina D.

Por este motivo es vital aprovechar el clima veraniego para “bañarnos en luz” en las horas de menor intensidad, de forma que podamos compaginar la necesidad de activar la síntesis de la vitamina D con la necesidad de protegerse de los efectos nocivos de la UV.

Y esto hemos de reforzarlo incluyendo en la dieta los pocos alimentos que contienen vitamina D. Dando por hecho que no vas a empezar a tomar aceite de hígado de bacalao (que contiene la mayor proporción), el menú semanal debe incluir pescado azul: atún, bonito, caballa, salmón, arenque, sardina o boquerón son las fuentes más ricas en vitamina D.

Los champiñones cultivados con UV, o expuestos al sol durante una media hora, también generan su vitamina D, que nos quedaremos al ingerirlos.

En menor proporción, también la encontrarás en:

  • Huevos.
  • Hígado de ternera y de pollo.
  • Lácteos.

…y para reponer las demás.

Un juego tan divertido como saludable para este verano (junto a los preceptivos paseos al sol matutino o de tarde) es configurar tu menú semanal en función de las vitaminas que necesitas tomar: a las fuentes de vitamina D debes sumarle legumbres (vitamina B, que también obtenemos de pescados como la sardina), y fuentes de vitamina Ccomo el pimiento, el perejil, o el brócoli, o las ensaladas y macedonias que contengan kiwi, uva, fresas y cítricos.

Es un juego útil porque el cambio de estación, y el cambio de rutinas que llevan asociadas (y que empiezan mucho antes de las vacaciones) a menudo provocan situaciones de cansancio o agotamiento, para las cuales la mejor defensa es tener un organismo bien nutrido con todas las vitaminas y nutrientes que lo mantienen saludable.

¿Y si ya no estás a tiempo de prevenir? La dieta saludable y “vitaminada” debes mantenerla igual y expandirla al resto del año, porque será tu fuente regular de vitaminas junto al sol. Pero para ponerte de nuevo en tu mejor nivel, y vencer el cansancio y el decaimiento que te aprisionan, puedes recurrir a soluciones como Astenolit, que se nota en tan solo 12 días y te ayuda a ponerte de nuevo en marcha.

Y una vez estés en marcha… es simple mantenimiento a base de una dieta equilibrada (y un tiempo al sol para conseguir tu vitamina D).

¡Aprovecha el verano y empieza una vida que te mantenga siempre en tu mejor nivel!

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Recupera tu vitalidad en menos de dos semanas con Astenolit y estos consejos

Cansancio persistente, descanso poco reparador, decaimiento… estamos ante un cuadro que hay que despejar lo antes posible, así que sin rodeos y al grano: tenemos la receta para recuperar tu vitalidad en un par de semanas. Consiste en cinco palabras. Cinco palabras para cinco medidas que ya puedes ir anotando y poniendo en práctica:

DORMIR

Seguramente no estás descansando bien, y los motivos pueden ser muchos. Recuerda los básicos de un buen descanso:

  • Cenar ligero y dejar tiempo suficiente antes de acostarse.
  • No tomar café ni excitantes durante la tarde-noche.
  • No realizar actividades estimulantes.
  • No llevarse el móvil o el trabajo a la cama.
  • Establecer rituales de preparación para dormir (higiene, ducha, vaso de cacao caliente, libro…)
  • Oscuridad y silencio.

Encontrarás todo esto detallado en este artículo sobre la calidad del descanso.

EJERCITAR

Ejercitar el cuerpo no es un contrasentido en episodios de fatiga. Ese cansancio que sientes tiene más que ver con desequilibrios en tu organismo y condicionantes externos que no con ningún trabajo físico.

Un ejercicio moderado proporciona, de forma inmediata, tonificación para el cuerpo y neurotransmisores de bienestar en el cerebro, lo que en conjunto ayuda a recuperar la vitalidad.

REÍR

La risa no solo es fantástica sino que además es saludable cuando brota a menudo: fortalece varios grupos de músculos como quien no quiere la cosa, y libera endorfinas que nos tranquilizan y hacen sentir bien.

Pero cuando decimos reír no hablamos solo del hecho puntual de reír, sino de dedicarte momentitos de placer. Una parte del cansancio físico tiene su origen en nuestro cerebro, así que darle gusto, con risas, sonrisas, ocio, juego, conversación, lectura, yoga o meditación, reservándote ese espacio de tiempo para ti, hará maravillas con tu fatiga.

ALIMENTAR

En serio, es hora de comer bien de una vez. El organismo necesita lo que necesita, te gusten más o menos los alimentos que las proporcionan. Uno puede mantener una dieta desequilibrada durante un tiempo, incluso mucho tiempo, pero al final siempre viene una factura. El cansancio persistente es casi la más baja de ellas.

Tu organismo necesita hidratos de carbono, lípidos y proteínas, y también vitaminas y minerales. Así que cereales y legumbres, grasas y carnes o pescados, verduras y frutas, lácteos y huevo… todo debe tomarse en su justa medida.

En este artículo encontrarás más detalles:

ASTENOLIT

Los cuatro consejos anteriores tienen una característica: que te van a ayudar desde el primer momento, pero en realidad debes incorporarlos como hábito y no como excepción. Dicho de otro modo: te ayudarán a corto, pero donde realmente notarás su efecto es a largo plazo.

Así que para superar esta época de bajón y volver a tu nivel de rendimiento habitual, vas a necesitar una ayuda extraordinaria durante unos días, hasta recuperar tu vitalidad. Y esa ayuda se llama Astenolit.

El secreto está en los ingredientes. Astenolit nos puede ayudar por ejemplo a reducir el cansancio y la fatiga gracias a las vitaminas B6 y B12 y, además, la vitamina B1 favorece el metabolismo energético normal. Estas son solo unas de las ventajas de tomar Astenolit, pero hay más. Te las contamos aquí. (

Astenolit puede ser justo la ayuda que necesitas para volver a tu estado normal con la ayuda de las otras rutinas. ¡Se nota!

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Supera el estrés pasajero y rinde más en tu trabajo

Cualquier adulto con una vida corriente se ve sometido a situaciones estresantes que a veces se prolongan demasiados días o incluso semanas. Fechas de entrega, análisis, informes… si es que trabajas en una oficina. Si no, entonces son pacientes, o clientes, o niños, o alumnos, o ancianos. Y son las reducciones de personal, la sobrecarga de trabajo, los episodios extremos, los jefes exigentes.

En fin, ¡como para no estar estresados! Además, lo peor es que en situaciones de estrés tendemos a trabajar peor, de forma más agobiada y precipitada, reduciéndose así nuestro rendimiento, y provocándonos más estrés.

Por fortuna, el estrés pasajero es relativamente sencillo de manejar, como ya indicamos en este otro artículo sobre los tipos de estrés.

Aquí tienes algunos tips que te ayudarán a lidiar con ese estrés pasajero y a rendir más y mejor en el trabajo.

Control de la respiración

La técnica de control de la respiración es uno de los ejercicios más sencillos que existen, y su utilidad está más que comprobada.

Cuando estés a punto de coger algo de la mesa para arrojarlo contra una pared, para un momento, cierra los ojos, toma aire, retenlo unos segundos, y expúlsalo muy lentamente. Vuelve a inspirar y repite. Luego no necesitas retenerlo, simplemente inspira y expira de forma muy pausada y tranquila: tu organismo se acompasará con la respiración, serenándote un poco.

Fuera el excitante

Puede que sin un café no arranques por las mañanas, pero si estás estresado no es buena idea seguir tomándote uno tras otro durante todo el día, como haces habitualmente.

Los excitantes no se llaman así por nada. Así que reemplázalos por descafeinados, infusiones o tés sin teína.

“Estoy en mi cueva”

¿Recuerdas esa escena de El Club de la Lucha en la que Edward Norton, sometido a un estrés brutal, huye de su realidad imaginándose en una cueva helada con un pingüino? “¡Estoy en mi cueva!”, grita. Es una de las técnicas de relajación que le enseñan en los grupos de terapia que visita el personaje.

Bien, no decimos en absoluto que necesites ir a un grupo de terapia, ni que tengas que visualizar una cueva con un pingüino. Decimos que tu cabeza necesita un pequeño espacio para sí misma, para discurrir sin la presión del trabajo a la que estás sometido/a.

Algunas personas practican la meditación, y otras, yoga. Muchos hacen deporte, que es fantástico porque además de ser sano, despeja la mente y segrega neurotransmisores que nos hacen sentir bien, relajados y motivados.

Hagas lo que hagas, busca tu “cueva”… y obtén de ella algo de calma.

¡Organízate!

Tener mil cosas que hacer al día es estresante. Abrir los ojos y empezar a improvisar cómo gestionarlas es todavía peor. ¡Organización! Estructura tanto tus tareas del día como el trabajo propiamente dicho, piensa en cómo poner por orden todo lo que tienes que hacer, y empieza por el principio.

Tener ni que sea medio planificado tu horario alivia una buena parte del estrés que te genera no sólo la montaña de trabajo, sino también la imprevisibilidad y la improvisación constante.

Ayuda para la concentración

Todo lo que hemos explicado antes puedes ponerlo en práctica desde mañana mismo, y deberías interiorizarlo como hábito, más que como excepción, porque son prácticas positivas que no sólo te ayudarán a superar el estrés, sino a mantenerlo a raya mucho más eficazmente en el futuro.

Sin embargo, cuando lleves una época de nervios, tensión y mal humor, echa mano de una ayuda excepcional. La que te brindan los ingredientes de Astenolit-dinamic, un complemento alimenticio que contiene vitaminas del grupo B (B6 y B12) y magnesio, que ayudan a disminuir el cansancio y la fatiga, carnitina, zinc e inositol, rodiola que contribuye al rendimiento físico y mental y eleuterococo, que favorece el estado de alerta y la concentración.

Tú puedes con ello: el problema se resolverá, el proyecto saldrá, y tú volverás a estar con un pleno control sobre tu vida y sobre tu trabajo. Para ayudarte en el camino de vuelta a tu rendimiento habitual, tienes estos consejos… y Astenolit-dinamic.

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